La RAE de varias definiciones sobre que es una bandera, como ser Persona o cosa considerada como emblema Causa que se defiende o por la que se toma partido. Serían estos conceptos, los que pensara el Doctor Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, ya devenido General del Ejercito Auxiliar del Norte, luego de solicitar al Triunvirato, crear una divisa que permitiera dejar de usar la española y distinguiera a los soldados de la Patria de los godos, y así el 27 de Febrero de 1812, enarbolo el nuevo emblema que nos distinguiría con el tiempo como una “nueva y orgullosa Nación”.

No vamos a detenernos aquí si eran dos franjas horizontales o verticales o tres, si celestes o azules, pero si parte de la arenga que dio a las tropas y al pueblo reunido siendo las 6.30 de la mañana: “Juremos vencer aq los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la independencia y de la libertad: En fe de que así lo juráis, decid conmigo ¡Viva la Patria!”.

Sus propias palabras lo ponen explícitamente al derecho es un emblema y es al mismo tiempo una causa por la que se defiende en este caso la Patria o mejor aún que la tierra de nuestros padres, la Nación, que es la Patria organizada y bajo cuyo manto se cubren quienes nacidos o por opción decidieron vivir y cuidar estos lares.

Hoy nuestra Patria y nuestra bandera, se hallan desgarradas por la bronca y la frustración de malos gobiernos, desteñida en su identidad, donde se acepta los dichos dice un bicho raro que sostiene que es correcto vender los órganos y que hay que destruir el Banco Central; cosa rara esta dado que fue creado por las clases dominantes que desde 1880 al 1943, tuvieron salvo los interregnos radicales de Irigoyen el poder.

El resto del neoliberalismo, fiel al consenso de Washington de 1989, bajo la batuta del empresario Macri, que mal habla y peor piensa promueva a halcones raspases como lo son la Sra. Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, entre otras cucardas, teniente segunda de la columna norte de los montoneros, cuñada de Galimberti que de jefe montonero termino asociado a Rodríguez y Susana Jiménez, y que fuera durante más de una década pareja de Julieta Bullrich hermana del águila que no sabe volar. El otro palo del mismo arco lo tiene a Larreta, quien sigue los pasos de sus ancestros que entre otras cosas escribieron parte de los instrumentos jurídicos por los que la Suprema Corte de Justicia convalidó el golpe de Estado de Uriburu, el general fascista y filonazi.

Pero enfrente la cosa no está para reírse, sino por el contrario; para prever una derrota desastrosa e inapelable. El peronismo que desde Menen perdió su identidad y busca desesperadamente recuperarla, cuando la receta es fácil, volver a las fuentes, beber de la Constitución de 1949, recordar y recrear los años y años de lucha, persecución, que los que más años tenemos recordamos como una vivencia dura y dolorosa. La proscripción, la persecución, la detención por las fuerzas de seguridad por decir Eva Perón y /o Perón.

Y hoy los peronistas corren desesperados para ponerse el maquillaje de progresistas, como lo son los socialdemócratas como el propio presidente Fernández, quien debería recordar porque Vladimir Ilich Ulianov dejo a esta y termino conformando el PC (b) de la URSS, y de la que Raúl Alfonsín cosa que lamento bebió de las aguas del desastre. Por eso la vieja frase “unidos, no amontonados”, porque nadie puede a nivel local olvidar el furioso anti peronismo de la ex gobernadora Ríos y de algunos de sus compinches como Gómez Carrillo, o la ex gobernadora Bertone que nombra a el hijo de Frigerio, a la sazón ministro de Macri ciudadano ilustre y que desdibujo al peronismo provincial aún más y con mayor desidia que el ex gobernador Manfredotti, tal como lo escribí, publiqué y me banqué su persecución. Esto no significa no aceptarlo, porque el enemigo principal es ese neoliberalismo que llevó a una guerra en Ucrania, que invadió a Afganistán e Irak y Siria, y podemos seguir.

Ese neoliberalismo empeñado en romper el Dasein (el ser ahí) de Heidegger, en destruir al otro, en vez de comprender que se es en la medida que vemos y reconocemos al otro.

La Argentina está en el borde del abismo; un mal paso y la caída será imparable, o retomamos la senda de la unión nacional y la concordia, el camino de una sociedad equitativa y creadora y defensora de derechos, inclusiva y profundamente nacional y popular o cual Sísifo, cada vez que subamos la piedra veremos que al legar a la cima y vuelve a caer para repetir infinitamente la misma acción.

Yo no quiero ese futuro para mi descendencia ni para mi país al que amo profundamente, por el contrario, quiero una Argentina que vuelva a ser una Patria Justa, Libre y Soberana.

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